Minifiv, primer centro de reproducción asistida en España basado en protocolos de mínima estimulación

  • 08 Julio 2015

Durante sus dos años de actividad, Minifiv ha realizado más de 400 tratamientos, llegando a registrar una tasa de gestación del 50% en pacientes menores de 40 años. La estimulación suave previene algunas de las complicaciones asociadas a los procedimientos reproductivos convencionales, como los embarazos múltiples o el síndrome de hiperestimulación ovárica (SHO).

Minifiv es la primera clínica reproductiva en España que implanta un nuevo modelo basado en protocolos de estimulación mínima, abanderando conceptos como “natural” y “suave”, con el fin de lograr que los tratamientos sean más tolerables y sencillos para las pacientes, así como de aumentar las tasas de éxito de los mismos.

Desde que abriera sus puertas a finales de 2013, Minifiv ha realizado más de 400 ciclos de estimulación mínima, de los cuales un 72% han resultado en embriones listos para transferir. Un alto porcentaje que, unido a la tasa de gestación clínica por transferencia, que en este centro alcanza el 50% en pacientes menores de 40 años, muestra unos resultados muy positivos que apuntan hacia una nueva tendencia reproductiva a tener en cuenta por todas aquellas parejas que experimentan sus primeros problemas de fertilidad.

 “Louis Brown fue el primer bebé del mundo concebido tras una fecundación in vitro (FIV), en este caso, como resultado de fecundar el único ovocito preovulatorio obtenido de la madre durante su ciclo natural -un protocolo muy similar al que seguimos en Minifiv -. Aunque su uso se alargó hasta los primeros años de los 80 en Inglaterra, Australia y EEUU, el ciclo natural pronto se sustituyó por el concepto de estimulación ovárica controlada (EOC), con el objetivo de obtener más de un ovocito para incrementar las posibilidades de éxito. Y así llegamos al punto en el que nos encontramos actualmente, donde el principio ‘más ovocitos, más embriones, más embarazos’ se ha convertido en un lema ampliamente aceptado en el ámbito reproductivo”, explica Alfonso Bermejo, director de Minifiv.

Los primeros protocolos de estimulación ovárica implicaban el uso de dosis bajas de medicación (gonadotrofinas), y aun así resultaba en unas tasas de éxito más que razonables para el bajo número de ovocitos recuperados. A ello se sumaba la baja incidencia de dos de las complicaciones típicamente asociadas a las técnicas de reproducción asistida, como el embarazo múltiple o el síndrome de hiperestimulación ovárica (SHO).

“Con el procedimiento seguido en Minifiv se previene el temido SHO, además de reducir los embarazos gemelares, ya que esta clínica tiene una media de 1,6 embriones transferidos. El Single Embryo Transfer (SET), o transferencia de un único embrión, motiva nuestra labor diaria, ya que dentro de nuestro objetivo de lograr gestaciones a término con estimulaciones mínimas, tratamos de asemejar lo máximo posible los procesos reproductivos a la concepción natural”, añade Bermejo.

En los últimos 20 años se ha experimentado un importante incremento en las dosis de gonadotrofinas suministradas a las pacientes, debido fundamentalmente a dos razones: el interés por aumentar el número de ovocitos recuperados en las mujeres con baja reserva ovárica y la necesidad de obtener un excedente de ovocitos que permita la congelación de los embriones sobrantes para nuevas oportunidades.

Pero el incremento en las dosis de gonadotrofinas durante la estimulación también ha resultado en un aumento en el coste de los tratamientos para los pacientes y en una mayor incidencia de complicaciones, como las anteriormente apuntadas. A ello se suma el factor psicológico, relacionado directamente con los tratamientos de reproducción asistida, ya que las mujeres que desean ser madres y encuentran dificultades para conseguirlo de forma natural se enfrentan a un duro trance de aceptación de su problema reproductivo, potenciado en gran medida por la medicación que se les administra para lograr una mayor ovulación. Una estimulación leve les ayuda a alcanzar un equilibrio mental, lo cual se traduce en bienestar y mejor predisposición para afrontar el tratamiento con optimismo.

Otro factor añadido es la mejora significativa de los laboratorios de FIV en las últimas tres décadas, ofreciendo ahora tecnología avanzada que permite ajustar y personalizar los tratamientos a cada caso en concreto. “Hace años precisábamos de estimulaciones más agresivas para obtener un mayor número de ovocitos que permitiesen la transferencia de 2 o 3 embriones de buena calidad. Hoy en día, con las mejoras tecnológicas de las que disponemos, es suficiente con obtener pocos ovocitos para conseguir uno o dos embriones de calidad, por lo que podemos optar por estimulaciones suaves para nuestras pacientes. Creemos en la estimulación ovárica individualizada, donde la estimulación mínima tiene su hueco, no como aspirante a ser la mejor alternativa, sino como una opción más, eficaz y sencilla, a proponer a la pareja que debe elegir conociendo pros y contras de cada una de ellas”, comenta el doctor Bermejo.

Ya en 1996, el propio Robert Edwards, considerado uno de los padres de la medicina reproductiva, recordó los problemas que acompañan a los procedimientos de estimulación convencionales. Por ello, manifestó su predilección por la investigación y desarrollo de protocolos de estimulación más suaves y menos agresivos, que aprovechen los avances técnicos de los laboratorios de FIV para ofrecer tratamientos más sencillos sin perjudicar las tasas óptimas de éxito alcanzadas en los últimos años.

El protocolo de estimulación mínima debe tener varios objetivos: una menor complejidad, mayor facilidad de seguimiento, minimizar los efectos secundarios asociados a la estimulación convencional y reducir los gastos de medicación y del proceso que repercuten directamente sobre los pacientes.

La Kato Ladies Clinic (KLC), en Tokyo (Japón), se convirtió desde 1995 en el centro de reproducción asistida pionero en los protocolos de estimulación mínima. A ella le siguió posteriormente la clínica estadounidense New Hope Fertility. El protocolo de estimulación mínima desarrollado por ambas clínicas en un elevado número de parejas infértiles ha demostrado resultados de laboratorio similares a la FIV convencional y tasas de éxito más que aceptables.

Conocedora de esta realidad, Minifiv llegó a España en 2013 para instaurar un modelo con grandes perspectivas de futuro, desarrollando un protocolo propio para tratar de aunar la sencillez y menor agresividad de la estimulación mínima, junto a pequeñas modificaciones con respecto a sus antecesores japoneses y americanos, con el objetivo de reducir las tasas de cancelación, que en este tipo de procedimientos llegaban a alcanzar el 30%.

“Nosotros hemos acercado este concepto por primera vez a la población española, adaptando la base establecida por las clínicas Kato y New Hope a las características específicas de nuestras pacientes, e incluso intentando mejorar el protocolo en la medida de lo posible para incrementar la comodidad del proceso. Los resultados hasta la fecha nos animan a continuar en esta línea de estimulación mínima donde prima la salud de la mujer, evitando el uso de técnicas más invasivas, y que ofrece importantes tasas de implantación embrionaria”, apunta Bermejo. 

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